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Brisas del Titicaca 1
 
   

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1965. Plaza Manco Cápac,rumbo a una actuación. Policarpo Miranda, Edgar Bueno, Gloria Gómez, Ruth Fernandez, Teófilo Rubina, Katty Castillo, Isaac Bustamante
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Quiénes integraron BRISAS hasta 1967
1. Policarpo Miranda Mestas (Q.E.P.D.)
2. Palmira Eulogia Morales de Miranda
3. Tommy Felipe Sardón Bacarreza (Q.E.P.D.)
4. Cesar Antonio Ontiveros Luna (Q.E.P.D.)
5. Rogelio Angles Mendoza (Q.E.P.D.)
6. Armando Azcuña Niño de Guzmán
7. Salvador Guardia Guardia
8. Silvia Modesta Morales de Guardia (Q.E.P.D.)
9. Ricardo Lenz Sánchez
10. Maruja Sardón Bacarreza de Lenz
11. Humberto Miranda Montes de Oca
12. Edgar Bueno Aguirre
13. Manuela Postigo Ramos de Bueno (Q.E.P.D.)
14. Juan José Carpio Mostajo (Q.E.P.D.)
15. Luz Morayma Riveros de Carpio
16.José Melecio Rodríguez Ormachea (Q.E.P.D.)
17. Cesar Rodolfo Cervantes Mollinedo (Q.E.P.D.)
18. Eduardo Malaga Bustamante. (Q.E.P.D.)
19. Flora Valdés Mendoza de Málaga (Q.E.P.D.)
20. Antonio Pinazo
21. Teófilo Rubina Maydana
22. Benjamin Cordero
23. Gloria Gómez Quispe
24. Isaac Bustamente Velazco
25. Eleodoro Pedro Loza Velazco
26. Florencio Torres Ramos
27. María Elena Villalba Moscoso
28. Rosa Gutiérrez Chávez
29. Cecilia Bolaños Vda. De Ordoñez
30. Percy Diomedes Monteagudo Qinza
31. Eladio Miranda Ticona
32. Bertha Rojas Carpio
33. Augusta Quispe de Gómez (Q.E.P.D.)
34 . Manuel Aguilar Valencia
35. Pastor Choquehuanca Concha
36. Jorge Rojas Gironda (Q.E.P.D.)
37. Carlos Cano Rojas (Q.E.P.D.)
38. Miguel Alférez Aguilar (Q.E.P.D.)
39. Catalina Castro de Choquehuanca (Q.E.P.D.)
40. Severo Arroyo Goyzueta
41. Hugo Romero Manrique
42. Gladis Miranda Morales
43. Rurth Fernández Valdés
44. Nolasco Maydana Velasco
45. Alfonso Alférez Feijjó
46. Dolly Miranda Morales
47. Ana María Guardia Morales
48. Rosa Herminia Villalba Moscoso
49. Diana Mauricio
50. Vilma Nancy Luque Carpio
51. Teresa Esperanza Luque Carpio
52. Katty Castillo
53. Carlos Seminario Salazar
54. Juan Manuel Villalba Carpio
55. Annon León Veliz
56. Julio Leandro Alarcón Flores
57. Gerardo Barboza Idiaquez
58. Arilmi Gorriti Gutierrez
59. Isaac Mendivil Delgado
60. Eduardo Mostajo Turner
61. Felipe Mostajo Turner (Q.E.P.D.)
62. Carlos Cano Pinazo (Q.E.P.D.)
63. Celia Velarde de Cano (Q.E.P.D.)
64. Toribio Armas León (Q.E.P.D.)
65. Teófila Gutierrez de Armas (Q.E.P.D.)
66. Miguel Díaz Escalante (Q.E.P.D.)
67. Moises Luque Vasquez (Q.E.P.D.)
68. Yolanda Carpio de Luque
69. Oscar Cuentas Ampuero (Q.E.P.D.)
70. Violeta B. De Cuentas
71. Luis Iriarte Carpio (Q.E.P.D.)
72. Luis Ernesto Molina Choque
73. Maximiliana Deza de Molina
74. Eduardo A. Delgado Riveros
75. Rolando Barrientos Morales
76. Ernesto Huamán Peñaloza
77. Rolando F. Arce Romero (Q.E.P.D.)
78. Humberto Espinoza Cuadros
79. José Morón Bocangel
80. Felix H. Feijo Macedo
81. Felix Balbino Loza Velázquez (Q.E.P.D.)
82. Juan Mallma Loayza
83. Jorge Huirse Reyes (Q.E.P.D.)
84. Héctor Aguilar Valencia
85. Miguel Biamón Rojas
86. Vilma Cano Velarde
87. Hermina Santander Mendoza
88. Gustavo Ames Enríquez
89. Víctor Naldos Medina
90. Gladis Cano Velarde
91. Marcelo Bacigalupo Parodi
92. Luis Gines Osco Condori
93. Walther Colque Valladares
94. Humberto Espinoza Cuadros
95. Emmy Santander Mendoza (Q.E.P.D.)
96. Alberto Aguilar Cuba
97. Julia Lasteros Chacón de Aguilar
98. Santiago Lenz Sanchez (Q.E.P.D.)
99. Henry Juárez Postigo
100. Silvia Olazabal de Juarez (Q.E.P.D.)
101. Dora Alférez Guerra de León
102. Arnaldo Uribe Enríquez
103. Javier González Zúñiga (Q.E.P.D.)
104. Dina Armas Gutierrez
105. Fausto Zavaleta Zegarra
106. Manuel Zegarra Chávez
107. Oscar Chambi Escalante
108. Natividad Curazzi Callo
109. Mario Torres Alarcón
110. Luis Palomares Albornoz
111. Ricardo Lamfarte V.
112. María Gutiérrez Fuentes
113. Antonieta López de Torres
114. Virginia Bueno Mendoza
115. Elsa Fuentes de Zegarra
116. Angélica Guzmán de Panclas
117. Ismael Romero Panclas
118. Humberto Chambi Callo (Q.E.P.D.)
119. Saul Díaz Izquierdo
120. Miguel Toledo Aguilar
121. Carlos Gallardo Gómez
122. Dulio Vidal Martel
123. Sabino Chambi Callo
124. Germán Caro Rios (Q.E.P.D.)
125. Carlos Rojas Guardia
126. Alfredo Curazzi Callo
127. Guadalupe Ochoa Salazar
128. Felicitas Moreano Maydana
129. Oscar Fernández Nuñez
130. Nelly Vera Paredes
131. Humberto Mavila Cosme
132. Nelly Vallenas de Mostajo
133. Juan Cangalaya Ramos
134. Hernán Andrés Rivero Huertas
135. Nestor Cuentas Pizarro
136. Felipe Angles Rodrigo
137. Tomás Calderón Angles
138. Víctor Huerta Rodríguez
139. Mario Yucra Muñoz
140. Guillermina Machicao Huertas
141. Julián Falcón Aguilar
142. Rodrigo Romero López
143. Ricardo Calderón Luna (Q.E.P.D.)
144. Nicéforo Annon León Veliz
145. Rosa Espinosa de León
146. Miguel Aldo Rivera Velarde
147. Máximo Amaru Terrones
148. Víctor Santander Ancco
149. Víctor Guzmán Vilca
150. Julia Cangalaya Larrea
151. María Armas Gutiérrez
152. Rolando Medina Enríquez
153. Leoncio Aguilar Tejada
154. Reneé Villagra Quiroga
155. Mauro Sánchez Vargas
156. Angel Vargas Castellanos
157. César Augusto Pacco Pinto
158. Marcelino Gómez
159. Guillermo Zegarra Villar
160. Américo Parra
161. Joaquín Velez
162. Natividad Miranda Montes de Oca de Morón
163. Odile Miranda Morales y Benjamin Moscoso, niños que prestigiaron a Brisas bailando Marinera y Pandilla puneña, a quienes consideramos socios vitalicios.
 
Este es el contenio del Libro acerca de la Historia de Brisas del Titicaca
PRIMERA PARTE
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Brisas del Titicaca:
En esta página se muestra todo el contenido del libro "Del Gran Cambio a la Consolidación Institucional"
Escrito por Bruno Medina Enríquez
Es un libro de historia crítica y muy bien documentada, que trata acerca de los "Origenes de Brisas" (1962-1967) y de la "Etapa de Consolidación" (1993-2001), de la Asociación Cultural Brisas del Titicaca.
Visita las otras secciones, encontrarás materiales que no están incluidos en la edición de imprenta.
El autor está preparando un nuevo libro acerca de la Génesis de la presencia de los Puneños en Lima.
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Los orígenes de Brisas del Titicaca
¿Cuándo surge la Asociación Cultural Brisas del Titicaca?
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Nov. 1962. Conjunto Musical Brisas del Titikaka, base fundadora sobre el que se ha edificado la ACBT. De pie: Jorge Rojas, Antonio Ontiveros, Miguel Alferez, Benjamín Cordero, Policarpo Miranda.
Sentados: Armando Azcuña Niño de Guzmán, Tommy Sardón y Ricardo Calderón
Acerca de la presencia de los puneños en Lima.
Para encontrar la respuesta hay que recurrir a quienes tienen que conocer el tema: Hay varias versiones al respecto.
La mayoría de puneños vinculados con las actividades artísticas y sociales que se realizaban en la década del 50 constituyen el testimonio del intenso trabajo que se desarrollaba con el afán de revalorizar la cultura puneña; en especial, la música. Protagonistas, coterráneos, manifiestan haber sido partícipes de esas actividades, aquí un recuento de ellas.
A fines de la década del 50 existía una importante institución popular denominada: «Central de Instituciones Puneñas» que congregaba a puneños de diferentes provincias y distritos de los sectores populares. Realizaban actividades que incluían: sikuris, danzas autóctonas y competencias deportivas.
Algunos de sus integrantes devinieron en la organización de la actual Asociación Central Folclórica Puno, fundada el 25 de marzo de 1979. De esa época data la asociación de la mayoría de instituciones que actualmente forman la "Central Folklórica". Entre ellas aquí algunas: La Asociación Cultural Toquepani, fundada en 1957; el Centro Social Pusi, en 1959; el Club Atlético Pajana San Isidro, en 1961; Los Trabajadores de la Pesca del Club Deportivo Cultural Unicachi de Yunguyo, en 1961. Luego se sumarían el Centro Social Cahuaya Rosaspata, Huancané (1965), la Asociación Tirapunku (1964), San Salvador de Cotos de Huancané (1969) y otras tantas instituciones, así como: grupos humanos, clubes familiares, comerciantes, trabajadores de municipios, emigrantes del sector aymara y quechua, tanto en Lima como en el Callao.
Con el tiempo, la Central de Instituciones Puneñas dejó de realizar actividad por el sectarismo mutuo de espúreas «clases sociales» y la permanente rivalidad entre quechuas y aymaras.
El Instituto Puneño de Cultura fue una organización muy importante, fundada el 4 de noviembre de 1955, por los escritores e intelectuales puneños: Ricardo Arbulú, Gamaliel Churata, Alberto del Castillo, Pablo Iturri, Ernesto More, Dante Nava, Alejandro Peralta, Luis de Rodrigo y Emilio Vásquez y que tiene vigencia hasta el día de hoy.
Entre otras instituciones formadas, por esa época, se puede mencionar al Centro Social Yunguyo (1954), Centro Social y Cultural Juli (1956), Centro Social Azángaro (1957).
Entre los grupos musicales existían: el «Centro Musical Puno», dirigido por Luis Naldos Paniagua, que desarrollaba su actividad en el restaurante Jardín Yolanda, de Jesús María; allí concurrían puneños de diferentes provincias. Esta agrupación musical actuaba paralelamente al grupo de Brisas, y como tal poco tenía que hacer con Brisas del Titicaca como grupo musical. Tiempo después (1967) varias de las personas de ese grupo se integrarían a Brisas del Titicaca, cuando esta va a tomar el nombre de Asociación Cultural.
Existía el Conjunto Alma Kollavina dirigido por Joaquín Vélez, cuyo cantante era Julio Sancho. Don Julio en algún momento había pertenecido al Conjunto Brisas del Titicaca, pero se retiró para formar esta agrupación musical, con gente del sector quechua, integrada fundamentalmente por juliaqueños; de ahí que eran llamados los «Juliaquences»; posteriormente Julio Sancho, actuaría como solista con el acompañamiento de diversos grupos musicales. En 1962 grabó por primera vez la "Serenata Puneña" con Alma Kollavina. Joaquín Vélez posteriormente regresó a Brisas.
Antes la «Estudiantina Puno», en el año 1961 ganó el primer lugar en un concurso de Estudiantinas organizado en Radio Nacional. La mayoría de sus integrantes eran pomateños. A ellos, en el argot del ambiente musical puneño, los llamaban los «Pomatistas». La mayoría de ellos provenían del sector aymara. Algunos de sus integrantes, años después, formaron la Estudiantina «Cuerdas del Lago». Convertida en Club Cultural, el 28 de julio de 1967 en una Sesión Almuerzo que realizaron con motivo de Fiestas Patrias. Su actividad la desarrollaba paralelamente al grupo que estaba en torno a Brisas, así lo evidencian los documentos originales en los que figuran los nombres de quienes integraban el Centro Musical Brisas del Titicaca hasta julio - agosto de 1967, en que Brisas del Titicaca se reorganizaba. Sus más conspicuos socios redactaban su Estatuto. Habían dejado el local del jirón de la Unión; se reunían en un local ubicado en el Paseo de la República 260 y estaban buscando un nuevo local. Lo encontraron en el Jr. Juan Castro 170 de Balconcillo. Tiempo después: «Brisas» y «Cuerdas» generarían una competencia rayana con la rivalidad; a veces insalvable, tanto en el aspecto artístico (danzas y música), como en el deportivo.
En ese tiempo la música puneña no se escuchaba en las emisoras. Había pocas grabaciones; destacaban las que realizó Jorge Huirse en Buenos Aires, del Centro Musical Theodoro Valcárcel, algunas anitguas grabaciones de Centros Musicales de Yunguyo, de Ayaviri como de Lampa con las Hermanas Madrid.

Existían otros grupos, no necesariamente musicales, que se reunían en actividades sociales. Entre ellos estaba: el Centro Carolino integrado por alumnos del Colegio San Carlos; el Club Juvenil Puno; el Centro Social Femenino Puno de donde surgiría, tiempo después, el Club Departamental Puno; reuniendo, -con preferencia- a los puneños con un apellido "conocido" o tuvieran una posición socio económica "respetable". Por esto estaba marginado quien pertenecía a las "clases populares", llamados "poblanos" era característico que el "Club Departamental Puno" no abriera puertas al puneño en general; entonces seleccionaba rigurosamente a sus invitados, hoy ha cambiado mucho ese sentir para beneplácito de los puneños en Lima.
Este caso merece un interés especial. El Centro Social Femenino Puno se
funda el 26 de octubre de 1955, sus actividades las realizaba en el ámbito a clase media alta: en el Club de la Unión, en el Club Arequipa, entre otros.
En 1959 las damas del Centro Social Femenino Puno, junto con sus osos acuerdan formar una agrupación más amplia que incluya a ellos, forman: «La Casa Puno», con el principal objeto de adquirir el local de Jr. Cervantes 163 Lima. El 11 de diciembre de 1959 ambos grupos fundan el Club Departamental Puno. El mayor aporte para la adquisición del inmueble lo suscriben las señoras. En su local actuaban simultáneamente: el Centro Social Femenino y el Club Departamental. Es recién en 1987, siendo Presidenta del C.S.F.P. la Sra. Rosa Bacigalupo y Presidente del CDP el Sr. Alberto Paniagua Daniels, que se fusionan ambas instituciones. El Centro Femenino se convierte en el Comité de Damas del Club Departamental, cuya Presidenta es elegida a partir de esa fecha junto con la Directiva. Hasta entonces había "dos dueños" del local, lo que ocasionaba no pocas situaciones incómodas.

Dos historias: Cuentan que don Jaime Serruto, siendo diputado visitó el C.D.P. a una ceremonia especial en compañía de dos paisanos. El diputado ingresó, sus dos invitados se quedaron en la calle, no podían ingresar porque no estaban con corbata y su aspecto no era el adecuado (¿la facha que tenían?). Enterado del incidente, don Jaime hizo uso de la palabra en la ceremonia, denunciando la afrenta sufrida por sus invitados que habían llegado de Puno, terminado el discurso se retiró con ellos.
En otra ocasión, el Consejo Directivo del CDP había organizado un homenaje a Gamaliel Churata; en los días previos, una inquieta dama insistía con persistencia que, no debería llevarse a cabo el homenaje a un indio de apellido Churata, en el local del CDP, hasta que un apiadado coterráneo sacó de su ignorancia a tan distinguida dama, haciéndole saber que Gamaliel Churata era el seudónimo del destacado escritor Arturo Peralta.
En resumen, este grupo humano actuaba según los conceptos heredados de la ciudad de Puno, donde hasta 1956 los «indios» no podían entrar a dicha ciudad con su trajes típicos, sin haber pedido permiso a la autoridad; creía en la diferencia de las clases sociales; con razón o sin ella, se ubicaba en la más alta y trataron de establecer en Lima esa anacrónica diferenciación.
Sobre el tema de "clases sociales", David Meléndez nos narra una historia: "En el año 1957 en una reunión social de puneños, que se realizaba en un local del
centro de Lima amenizada por una orquesta que interpretaba música del momento, se hizo presente un grupo de paisanos que pretendieron ingresar sin ser invitados, venían acompañados por un grupo de zamponistas y un sonoro bombo. Los señorones y sofisticadas damas jamás iban a aceptar el ingreso de tan telúrico paisanje y se armó una gran gresca".
En estos días una irrupción de sikuris es saludada con alegría y beneplácito. Esta anécdota refleja lo difícil que era trabajar institucionalmente en aquellos años. (ver Aswan Qhari N° 9).

La clase media puneña, afincada en Lima, buscaba espacio para reunirse y desarrollar esa inquietud que lleva impregnada en la sangre: la música y la danza. En el lugar donde se reunieran puneños no faltaban instrumentistas que evocaran la música, y danzarines que bailaran entusiasmados. Esta inquietud es la base de la formación de muchas instituciones de puneños.
Cuándo surge Brisas del Titicaca?
¿Cómo y cuándo surge Brisas del Titicaca?
Los hechos que permitieron la formación de Brisas del Titicaca se sucedieron hacia mediados de 1961. Un grupo de amigos, amantes de la música, integrado por tres huancaneños, un juliaqueño y un macusaneño, decidieron unirse para organizar un grupo musical que interpretara la música puneña y hacer presentaciones públicas; sobre todo en la radio que era el medio más adecuado para hacerse conocer y difundir su arte. Los integrantes de este grupo precursor fueron: Policarpo Miranda Mestas, Tommy Sardón Bacarreza, Jorge Rojas Gironda, Armando Azcuña Niño de Guzmán, Manuel Calderón y Antonio Ontiveros Luna. Reunidos en la casa de este último, en la cuadra 9 del Jr. Gamarra del distrito de La Victoria, acuerdan formar el Conjunto Musical Brisas del Titikaka, una simbiosis de quechuas y armaras. Institución de carácter popular, integrada, en un inicio, por empleados y comerciantes en general, gestada en el núcleo de la presencia provinciana en Lima como era, en ese entonces, el Centro Comercial La Parada en el distrito de La Victoria.

Sin embargo hay varias versiones diferentes que las tocamos para confirmar la más verosímil. Una de ellas sugiere que surgió en una reunión en el "Jardín Yolanda" ubicado en Jesús María (Ese grupo se integró a Brisas en 1967). Otra versión, sostenida insistentemente por Gerardo Barbosa, dice que el grupo musical de Brisas del Titicaca, supuestamente sin nombre, tuvo una audición en Radio Victoria, que funcionaba en la segunda cuadra de la Av. Tacna, el locutor preguntó: "¿A quién anuncio, cuál es el nombre del grupo?". Reaccionó un profesor y artista ayacuchano, que dijo: "Brisas del Titicaca". Así quedó bautizado el conjunto musical. (Es solo una anécdota).
Otras versiones plantean que como Brisas del Titicaca no tiene una "Partida de Nacimiento»; es decir, no existe "Acta de la sesión" donde se funda como institución; sugieren que nace recién cuando toma la forma de Asociación de conformidad con lo dispuesto por el Código Civil y se denomina: «Asociación Cultural Brisas del Titicaca».

Documentos antiguos y testimonios verbales afirman que Brisas fue fundada "formalmente" el 18 de diciembre de 1965, en una gran fiesta organizada por el conjunto musical en el local de los Trabajadores de Construcción Civil en el Jr. Cangallo de distrito de la Victoria. En dicha reunión se acuerda formalizar al conjunto musical y convertido en Centro Musical gobernado por un Presidente y su Junta Directiva que serían elegidos en una sesión especial convocada para el 5 de febrero de 1966 en el Jr. América 649 departamento A (en la casa de Policarpo Miranda). En dicha asamblea es elegido como Presidente: Juan Carpio Mostajo con una directiva integrada por 18 personas.
Una antigua versión hacía hincapié que la fundación fue en 1970; seguramente referida al 10 de setiembre de 1970 en que la Asociación Cultural Brisas del Titicaca es inscrita en el libro de Asociaciones de los Registros Público. Ante estas versiones y la falta de pruebas fehacientes; el actual Estatuto, y los anteriores toman como fecha de fundación el 4 de Noviembre de 1962; al parecer, para tener una fecha que celebrar, y ¿qué mejor?, coincide con el Aniversario de la fundación de la Capital del Departamento de Puno, y se acerca de la verdad en tanto que la Estudiantina Brisas del Titikaka realiza sus primeras presentaciones en público por intermedio de una radio emisora conforme lo verificamos a continuación. Es más así lo reconoce la Escritura de Constitución de la Asociación.
En nuestra búsqueda de una verdad irrebatible; encontramos una versión verosímil. Brisas del Titicaca surge públicamente en noviembre de 1962. Un testimonio, para confirmar esta versión me cupo la oportunidad de publicada en el N° 14 de la revista "Aswan Qhari"; acompaña al articulo sobre la historia de Brisas, una copia en facsímil de una citación a los integrantes del conjunto musical. Este documento tiene como data el 6 de noviembre de 1962; la citación es firmada por el secretario Antonio Ontiveros Luna (Q.E.P.D.), está dirigida a Tommy Sardón. En la parte superior lleva un sello de la Presidencia del Conjunto Musical Brisas del Titikaka, con el número 29114. En cambio, el membrete dice "Centro Musical Brisas del Titikaka", el texto de la citación es el siguiente.
“Se hace saber a todos los componentes, que por disposición Ministerial y Municipal todo elemento artístico que actúe en público: Teatros, Radios, Coliseos, TV, etc., etc. Aún así sea por deporte, tendrán que recabar su tarjeta de artista, sin cuyo requisito no podrán actuar, porque rogamos se reúnan urgentemente el día miércoles 7.y el jueves 8 en el local sito en jirón América 693- La Victoria (Esquina, Isabel la Católica) a Hs. 8 p.m. para hacer las solicitudes a la Prefectura, Ministerio y Municipios, tamaño de las fotografías, gastos, etc., etc.
No se olviden es urgente, porque el plazo se vence, además, se tiene que acordar días de ensqyo general porque hay que grabar discos. Lima, Noviembre 6 de 1962. Antonio Ontiveros Luna.” (subrayado nuestro).
Esta es una evidencia documentaria que da fe, que a esa fecha el Conjunto Musical tenía un Presidente, aunque sea «nombrado a dedo» y es más: ya se hacía llamar «Centro Musical lo que le da forma institucional. Años después elegirían una Junta Directiva más amplia y se convertiría en la actual Asociación Cultural que tiene una proyección sólida, porque en ella se han nucleado muchos de los puneños que participaron en su génesis y protagonizaron el fortalecimiento de la institución.
Así, luego de una exitosa reunión social en el local de la Federación de Construcción Civil en Jr. Cangalla de' La Victoria, (distrito donde generalmente se reunían) realizada el 18 de diciembre de 1965, se acuerda denominarse Centro Musical Brisas del Titikaka, y el 05 de febrero de 1966, es elegido como primer Presidente el profesor Juan Carpio Mostajo, como está dicho; quien conduce a la institución por los linderos de su crecimiento, con la inquietud de hacerla reconocer legalmente y participando en diversas actividades que incentiven el acercamiento de los puneños a Brisas del Titikaka.
Algo más, la Casa de la Cultura (hoy INC) por oficio 41-F de enero de 1966 inscribe al Centro Musical Brisas del Titicaca con el número de registro 267 -CJ. El mes de diciembre de 1966 se realiza una actividad en un colegio de Magdalena conmemorativa al 2primer” aniversario.
El13 de julio de 1967 en nombre del Centro Musical Brisas del Titicaca se convoca a una Asamblea General, a realizarse en el local del Sindicato de Maestros Primarios de Lima sito en el Jr. de la Unión 1033 Lima, con la asistencia de 56 asociados, el objeto, elegir una nueva Junta Directiva.
Esto dice el aviso publicado en el diario El Comercio del mismo Jueves 13 de Julio, en la página 6 sección Las Provincias en Lima.
El siguiente es el texto:
CENTRO MUSICAL BRISAS DEL TITICACA

Hqy a las 8.30 p.m., se procederá a la elección de la nueva Junta Directiva del Centro Musical Bnsas del Titicaca. Para el efecto, la directiva que preside el señor José Carpio Mostajo ha cursado las correspondientes citaciones. En esta oportunidad se dará a conocer además las actividades que ha desplegado la institución, el balance económico de la misma y se procederá de inmediato a la juramentación de la directiva electa.
En esa Asamblea se elige a la segunda directiva de Brisas nombrándose presidenta a la Dra. Rosa Gutiérrez Chávez, junto a 16 directivos, sin embargo su vivienda en Chaclacayo - Chosica, su trabajo en el Callao y el poco tiempo que disponía no le permitió ejercer la conducción del Centro Musical.

En 1967 Brisas del Titicaca deja el local del J r. de la Unión, a continuación sesiona en el local de la Federación Nacional de Educadores del Perú, en el Paseo de la República N° 260 cedido por esta entidad, sólo para las reuniones de la Directiva. En esa época y a estos locales por ser céntricos llegan por primera vez: Carlos Cano Pinazo, Marcelo Bacigalupo Paro di, Víctor Naldos, Guillermo Zegarra Villar, Manuel Cortéz Quiroga, Gustavo Ames, entre otros, quienes se van integrando a la actividad institucional; por eso cuando se formaliza la institución como asociación, los ingresos como asociados de estos señores se registran en el padrón entre el 12 y 26 de agosto de 1967.
Al final del libro se reproduce en facsímil, un documento de puño y letra de quiénes fueron convocados y asistieron a esa trascendental asamblea general, es importante porque se asumirá ¡plenamente! acerca de los «Fundadores», y quienes no estuvieron en esa asamblea del 13 de julio, conforme se verifica en el mencionado documento. ¿Si Brisas del Titicaca se fundó como Asociación Cultural en 1968 porqué tienen diferentes fechas de ingreso a la institución? Si es en una Asamblea General donde se decide que el Centro Musical se denomine Asociación Cultural ¿porqué hasta hoy no se reconoce en la galería de presidentes al Sr. Juan Carpio Mostajo y a la Dra. Rosa Gutiérrez?

Luego es convocado el Sr. Carlos Cano Pinazo, para que se haga cargo de la Presidencia del Centro Musical. Asume el reto gracias a su gran inquietud, amor por la tierra y espíritu puneño, con la misma directiva que dejó la Dra. Rosa Gutiérrez, que luego es reestructurada.
Veamos un dato muy importante al respecto. El diario La Prensa, el día 25 de mayo de 1968 en la pág. 11, sección ‘La Capital y las provincias’ publica la siguiente nota:
"Hoy será instalada la Junta Directiva 19681969 del Centro Musical 'Brisas del Titicaca', que es presidida por el Sr. Carlos Cano Pinazo. Hora: 9.p.m. dirección: Sindicato de Empleados. Nicolás de Pierola 253...".
En esa oportunidad el Sr. Carlos Cano Pinazo, asume formalmente como tercer Presidente del Centro Musical Brisas del Titikaka, con una directiva integrada esta vez por 13 personas, tal como también lo reconoce el Testimonio de Constitución de la institución que reproducimos en los anexos.
En busca de un local propio, don Carlos alquila con su propio peculio, el local del J r. Juan Castro 170 en Balconcillo, inaugurado el 27 de julio de 1968 en un Almuerzo de Confraternidad. La convocatoria es muy significativa y motiva la concurrencia de muchos amigos puneños, así se integraron nuevas generaciones de puneños que no estuvieron en la primera etapa, como Luis Naldos, Gustavo Ames, Miguel Angel Montesinos, Rodolfo Charaja Ortega, Antonio Valencia, Ricardo Pinto, entre otros que se mantuvieron inclusive hasta Jr. Wakulski.
Don Carlos Cano propugna el reconocimiento legal de la Institución, que aún no lo tenia. Se elabora el Estatuto, en él se asume el nombre de Asociación Cultural Brisas del Titicaca, por la sugerencia de don Salvador Guardia Silva, así concluye, -en síntesis- la primera etapa heroica e histórica de Brisas del Titicaca que era necesario conocer y que dará comienzo a una nueva etapa con viejos y nuevos rostros y que es contada por don Darlos Cano en su libro publicado en 1999, por lo tanto no son referidas en este.
¿Qué dicen los protagonistas aurorales?
La apreciación sobre el origen de Brisas es vista desde una óptica personal; sin embargo y para confirmarla, incluimos en el presente trabajo testimonios de los protagonistas, el primero una entrevista realizada en forma conjunta al Sr. Tommy Sardón Bacarreza y al Sr. Armando Azcuña Niño de Guzmán, actualmente ambos son socios honorarios de la A.C.B.T. y únicos sobrevivientes de ese grupo inicial que le diera origen a la institución, que con sus testimonios dan respuesta a muchas inquietudes acerca del nacimiento de Brisas del Titicaca. El segundo testimonio es una carta que dirige Antonio Ontiveros Luna a José Luis Ayala, director de la Revista Kollao, y finalmente el tercer testimonio es de Gustavo Ames Enríquez, quien en la nota entregada a mi persona junto a otros documentos originales, habla de los orígenes de Brisas y de como se intenta escribir su historia. En los anexos publicamos otros testimonios.
A continuación los tres testimonios:
De una entrevista no publicada antes en ningún medio:
BME: Señores Tommy Sardón y Armando Azcuña rogamos a ustedes a acceder a las siguientes preguntas que les formulamos.
- Con sumo agrado absolvemos sus inquietudes, tratando de hacerlo siempre ceñidos a la verdad, como es habitual en nosotros, esperando que nuestro testimonio sirva para un esclarecimiento definitivo con respecto al nacimiento de nuestra querida e histórica institución Brisas del Titicaca.
BME: ¿Es cierto que Brisas del Titicaca nace en el año 1961 o antes, nos podrían decir en qué fecha y en qué lugar?
- Efectivamente, durante el año 1961 y parte del 62 se gestan varias reuniones de un grupo de puneños para hacer música, evocando al terruño e interpretando nuestras tradicionales y nostálgicas piezas musicales, que estando tan lejos las melodías nos llegaban a lo más hondo de nuestros corazones. Más aún, en esa época, en que no se escuchaba por ningún lado la música puneña -salvo raras excepciones-. En esas reuniones iniciales participamos mayormente quienes ejecutábamos algún instrumento musical de cuerdas. Estuvieron con nosotros: don Policarpo Miranda Mestas, don Jorge Rojas Gironda y Antonio Ontiveros Luna que aunque no tocaba instrumento alguno, era muy entusiasta, le agradaba nuestra música y se deleitaba increíblemente; fue precisamente él, quien nos brindó su cuartito de estudiante en la cuadra nueve de Prolongación Gamarra en La Victoria a principios del año 61, donde empezamos a reunirnos mensualmente al principio y con el tiempo con más frecuencia.
BME: ¿Ustedes, pertenecían a algún grupo musical o institución puneña que existiera?
- Anteriormente no hemos pertenecido a ninguna institución formal puneña en Lima, porque no existía, sólo el Club Departamental Puno estaba en sus inicios y había muchas restricciones para ingresar, además no se practicaba música, sólo se reunían mayormente señoras para jugar «canasta» y algunos señores jubilados para jugar «rocambor», era un club social exclusivo.
BME: ¿Cuáles fueron las motivaciones que les inquietaron para que se reunieran?
- Especialmente, reunirnos con paisanos que tenían y ejecutaban instrumentos de cuerda, que eran afines a nosotros. Nos agradaba la música y como no había otros grupos que practicaran ni difundían nuestra música, nosotros decidimos conformar una pequeña «estudiantina» y poco a poco fuimos logrando hacer realidad aquel caro anhelo de tocar y cantar música puneña en Lima, a través de las consabidas serenatas. Al comienzo sólo por hacer música, dábamos serenata a cualquier amistad una vez al mes las cuales se iban haciendo más periódicas, pues cada integrante tenía el derecho de sugerir fecha y lugar de la serenata de acuerdo a un rol que establecimos, procurando siempre incrementar cada vez mayor número de integrantes, toda serenata atraía más paisanos, amigos y simpatizantes, nuestra música era un imán eficaz para tal fin.
BME: ¿Quién fue el primer Director o Presidente, o el conductor de este grupo humano y quienes sus integrantes?.
- El músico y guitarrista de mayor edad era Policarpo Miranda Mestas, y quizá el más consecuente y empeñoso; nunca faltaba a las reuniones, y a nos llamaba: «Crisóstomo». Se quedó con el apodo. Por sus condiciones y su permanente simpatía lo designamos como Director del Conjunto Musical; otra de sus expresiones favoritas era: «caráspita» cuando algo no salía como él deseaba; por lo dicho, líneas arriba, él fue el Primer Director y cabeza del Conjunto. Esto es a principios de 1962; los siguientes fueron los primeros integrantes: Policarpo Miranda Mestas, Tommy Sardón Bacarreza, Jorge Rojas Gironda, el mandolinista Calderón, Armando Azcuña Niño de Guzmán, Antonio Ontiveros Luna. Luego se incorporaron: Benjamín Cordero, Rogelio Machicao, Miguel Alférez, Oscar Chambi, Américo Parra, Joaquín Vélez, Percy Monteagudo, Humberto Miranda, Ricardo Lenz, Moisés Luque, Ricardo Calderón, entre otros. Así se fue desarrollando la estudiantina.
BME: Según registra un testimonio publicado en la revista Aswan Qhari, el mismo que es un documento de noviembre de 1962, entonces ¿el Conjunto funcionaba con una Junta Directiva, quiénes lo conformaban?
- En noviembre de 1962 sale a luz, con nombre propio y por el Aniversario de Puno, el Conjunto Musical Brisas del Titikaka, con «K», porque el nombre es proveniente de la lengua autóctona de la región cuya traducción aproximada sería Puma de Piedra o de Roca. Por lo tanto la fecha de nacimiento (público) de Brisas como Conjunto es el 4 de noviembre de 1962, por esta razón es acertada y justicieramente lo que dice el Artículo 1º de nuestro actual Estatuto; consta como fecha de fundación la que estamos señalando líneas arriba. En esa fecha el Director y líder seguía siendo Policarpo Miranda, los otros integrantes no éramos más de diez, por tanto nos desempeñábamos como socios y colaboradores en toda misión que se nos asignaba; en otros términos, todos conformábamos la «directiva provisional» por llamarlo de algún modo.
BME: ¿Es cierto que el nombre de Brisas del Titicaca lo puso un profesor ayacuchano?.
- Absolutamente no. Es errónea esta afirmación. Es otra especulación mas sin fundamento alguno. El nombre: Brisas del Titikaka lo elegimos nosotros al principio del año 1962, en una reunión de los seis integrantes iniciales. El Conjunto ya estaba en marcha pero no tenía nombre; de modo que en esa reunión nos propusimos darle uno. Cada uno de nosotros propuso un nombre como: Centro Musical Puno, Conjunto Musical Altiplano, Aires del Collao, Lira Puno, Estudiantina Collasuyo, todos pensando en destacar el nombre de Puno en lo posible. El último en sugerir Conjunto Musical Brisas del Titikaka fue Armando Azcuña Niño de Guzmán por ser el menor de todos; luego de un debate y los argumentos respectivos se aprobó por mayoría que sea Brisas del Titikaka; nombre que, estamos seguros, perdurará mientras exista la institución y que los directivos amen a la tierra que nos viera nacer, porque nuestro Lago es orgullo de Puno y del Perú.
BME: ¿Ustedes se reunían en el «Jardín Yolanda» de Jesús María donde, según algunas versiones, se inició Brisas? Si no fuera así díganme: ¡dónde nació o dónde se reunían?
- El nacimiento de Brisas fue en el distrito de La Victoria en Prolongación Gamarra cuadra 9, en el cuarto del estudiante Antonio Ontiveros tal como se señala en la primera respuesta. Pero como quiera que el número de músicos se acrecentaba, no bastaba con la música, se necesitaba cantante para divulgar nuestra música, y nuestras canciones. Conforme pasaban los meses el Conjunto crecía. Decidimos agrupar a los familiares de los músicos, el cuarto estudiantil ya era insuficiente para albergar a 15 o 20 personas. Por ello «Poli» Miranda y su familia nos albergaron en su vivienda del Jr. América 649 Dpto. A de la Victoria; también la Sra. Silvia Morales se integra con su esposo don Salvador Guardia. Como primera cantante se consagró doña Flora Valdez de Málaga; se integró también Edgar Bueno Aguirre y esposa, Miguel Biamón; integrando la primera gran familia briseña con cuyos aportes fuimos creciendo paulatinamente, pero con pasos firmes y seguros.
Las reuniones se efectuaban semanalmente, los ensayos para las actuaciones en Radio Nacional fundamentalmente varias veces, así como en el antiguo canal 2 de TV, nuestra meta era grabar un disco y sobre todo difundir la música puneña, que casi nadie la hacía, en esa época era completamente desconocida.
BME: Aparte del grupo musical que conformaban ustedes, ¿les acompañaban otras persona no necesariamente puneñas?.
- Aparte del grupo musical hubo muchas personas puneñas y no puneñas que se fueron enrolando a nuestra organización, por ello es que, le denominamos después Centro Musical Brisas del Titicaca con mayor proyección y que pudiera abarcar el canto y la danza; el tiempo nos fue dando la razón, para nuestro beneplácito.
En la prestigiosa revista Aswan Qhari que gentil y atinadamente nos brindó sus páginas para dejar escrito el histórico origen de Brisas del Titikaka en la Nº 14 mencionamos varios nombres de amigos, ajenos a Puno, que nos acompañaron con su aliento y sus aplausos para hacer realidad aquella incipiente agrupación que se convertía en Centro Musical con cerca de 100 socios, entre los más cercanos colaboradores: el Sr. Eduardo Moscoso, limeño; Carlos Seminario, piurano; Moisés Luque, iqueño; Annon León, huancaíno; Rodrigo Ochante, ayacuchano y muchos otros más, que continuaremos publicando en la edición Nº 17 de la revista en mención.
BME: ¿Es cierto que en 1965 deciden formalizarse como Centro Musical, o este nombre lo tenían desde un principio, quien fue el Presidente?.
- En 1965 le cambiamos de denominación, tal como señalamos en la respuesta anterior por las razones expuestas de crecimiento vertiginoso de nuestra institución. Como primer Presidente fue electo el Sr. Juan Carpio Mostajo con 17 componentes, mas 4 de ellos no puneños.
BME: ¿Cuándo es elegida la Dra. Rosa Gutiérrez como Presidenta, ella no llega a concluir su periodo presidencial, si no es así quien y cómo asume la Presidencia del Centro Musical?.
- La Dra. Rosa Gutiérrez Chávez fue electa en 1966 como segunda Presidenta del Centro Musical Brisas del Titikaka; el Profesor Juan Carpio Mostajo, electo en 1965, después de elecciones libres y democráticas, entregó el cargo a la Dra. Rosa Gutiérrez. A estas alturas el número de socios ya era bastante grande y se presentaban las primeras discrepancias y los impases, como en todo grupo social, a raíz de los cuales la Dra. Rosa Gutiérrez renunció antes de concluir su periodo dirigencial. Para entonces ya habían sido invitados a integrarse don Carlos Cano Pinazo, cuya hija Gladys formaba parte de la Directiva de la Dra. Gutiérrez, también se integraron el Dr. Guillermo Zegarra Villar, Marcelo Bacigalupo, Manuel Edgar Cortez, Julio Monje, Víctor Naldos y otros muchos más.
Cuando renunció la Dra. Rosa Gutiérrez es que se convocó a elecciones y salió electo don Carlos Cano como Tercer Presidente del Centro Musical Brisas del Titicaca para el periodo 1967, quien a la postre ejerció 3 veces la Presidencia de nuestra institución.
BME: Habiendo sido publicados sus testimonios, hace poco tiempo, ¿estarían interesados en proporcionar información para escribir la historia de nuestra institución?
- Nuestra voluntad para hacerlo y contribuir con nuestros modestos aportes y ayudar a conocer la historia de nuestra institución está tácitamente dada, puesto que hemos adelantado nuestro testimonio proporcionando: versiones verbales, documentos y escritos que se vienen publicando en el más importante órgano informativo del Departamento de Puno aquí en la capital cual es la revista Cultural y de Amenidades Aswan K’ari. Afirmando una sola y auténtica verdad, sobre el origen de Brisas del Titicaca. Pese a quien le pese, las personas naturales o jurídicas nacemos una sola vez. Que después se bauticen o rebauticen y que cambien o no de nombres es secundario. La realidad es una sola, visible y transparente.
BME: ¿Creen que la institución que originaron ustedes es la misma en la actualidad o es otra?.
- Naturalmente que es la misma. Gracias al Altísimo sólo dos sobrevivimos de aquel grupo que dio origen a Brisas. Tres razones inobjetables ratifican y respaldan nuestras afirmaciones:
a.- Los otros sobrevivientes de los inicios de Brisas como doña Flora Valdez, Eduardo Málaga, Edgar Bueno, Salvador Guardia, Ricardo Lenz, Humberto Miranda, Annón León, Tulio Vidal, Eduardo Moscoso, Miguel Biamón, Juan Carpio, la Dra. Gutiérrez y otros más son testigos y partícipes de los orígenes de Brisas.
b.- Los documentos indubitables que estamos publicando y el reconocimiento del que hemos sido objeto por el Consejo Directivo y por la Asamblea General, siendo Presidente el Sr. Dino Arenas, que nos declararon socios honorarios y
c.- El Artículo 1º de nuestro Estatuto reconoce y establece como fundación de Brisas del Titicaca el año 1962, en honor a la verdad y eso es nobleza que perdurará siempre, aunque no les agrade a dos o tres.
BME: ¿Les interesaría referirse a un punto no considerado en estas preguntas?.
- Finalmente quisiéramos referimos, al margen de las preguntas de la entrevista, a las poses un tanto antojadizas de unos cuantos socios que se integraron entre 1968 y 70 que pretenden, con sus comentarios erróneos y personalistas, hacer creer que Brisas se funda en 1970. Esta es una fecha que se refiere a la inscripción de la institución en los Registros Públicos como persona jurídica; Hacer esta afirmación es mezquino, absurdo y una gran mentira. Dicen que las reuniones iniciales fueron en el «Jardín Yolanda» en 1966.
Lo que se hizo fue cambiar de denominación una vez más, porque ya las dimensiones de la institución eran muy grande. Se inició con seis personas haciendo música puneña; y, en 1970, los socios pasábamos de 200. Continuaba la estudiantina con los mismos músicos y otros que se sumaron. Además ya existía el Elenco de Danzas, al principio bailaban doce personas; en Juan Castro ya eran como cuarenta o cincuenta y se continuaba difundiendo el arte puneño; como también se disfrutaba ya de los potajes del terruño. Es en ese momento, por las razones expuestas, se opta por la denominación actual: Asociación Cultural Brisas del Titicaca que hasta la fecha, con el aporte de artistas, socios y directivos leales, conscientes, inteligentes y honestos; continúa cosechando éxitos sobreponiéndose a una serie de dificultades y piedrecitas en el camino que no faltan.
BME: Gracias señores Sardón y Azcuña por sus palabras.
- Para nosotros constituye un inmenso orgullo y una satisfacción indescriptible, el hecho de que hayamos tenido la suerte y la oportunidad de participar en la colocación de la primera piedra, convirtiéndonos en protagonistas del origen de Brisas, desde la apertura de la zanja y el acopio de piedras hasta la cimentación sólida e indestructible, sobre la cual se ha ido edificando con el tiempo lo que hoy es la Asociación Cultural Brisas del Titicaca, con el esfuerzo, el sacrificio y la permanente preocupación de los Directivos, socios, músicos, danzarines que han dedicado lo mejor de su existencia por amor a Puno y con ello a nuestra querida cuna del Tawantinsuyo.

Así concluye la entrevista a los últimos y únicos sobrevivientes del grupo inicial, a quienes se les renueva el agradecimiento por su atención a nuestra inquietud de conocer su versión.
Otro documento importantísimo, sobre este tema, es una carta que Antonio Ontiveros Luna escribe a José Luis Ayala, donde a pesar que se toca otros temas, se aclara versiones antojadizas sobre el origen de Brisas que ya circulaban desde entonces, Ontiveros, (ya fallecido) como abogado, se fue a trabajar y vivir durante muchos años a Juliaca y Puno, de allí llega la carta que se reproduce a continuación:

Puno, julio 14 de 1986
Sr. José Luis Ayala. Jefe de RR.PP. del Tribunal Agrario Lima.
Ilustre amigo y coprovinciano:
Previo a un saludo afectuoso después de años; he tenido siempre en mente, dirigirle una misiva para aclarar conceptos y artículos publicados en su amena revista KOLLAO en especial sobre el sueño ilusorio de moheños divisionistas que pretenden fraccionar Huancané, haciendo de Moho otra provincia, sin estudiar la realidad socio-económica paupérrima de dicha zona. Si analizamos con profundidad, la misma capital de Huancané se debate económicamente, a pesar de su tradición e historia revolucionaria.
Otro motivo que le sugiero se percaten bien, es sobre esos grandes sinvergüenzas que se autoglorifican fundadores del club BRISAS DEL TITIKAKA cuyo único gestor, realizador y fundador es el suscrito, en compañía del moheño Rogelio Angles Mendoza (Q.E.P.D.), Tommy Sardón Bacareza (cojateño, exempleado del Banco Agrario), Jorge Rojas Gironda (puneño); como vocalistas fueron las artistas del folklore ancashino: La Huaracinita y la soprano de coloratura Sumac Colla cuando el recurrente cursaba estudios en la Univ. De San Marcos y trabajaba en el Senado como Secretario privado del Ing. Enrique Torres Belón, entonces presidente del Senado. Por esa época nuestros contendores eran el conjunto juliaquense 'Alma Kollavina' dirigida por el hoy abogado Joaquín Vélez; y la estudiantina de los pomateños. Los 'pomavistas' como les decíamos cariñosamente, quienes se creían los únicos amos cultores de la música puneña; éstos en el 1er. Desafio propuesto por ellos, en el 1er, baile que realizamos por el día de Puno, sucumbieron vergonzosamente ante nuestro humilde elenco que se preparó durante 6 meses, con la vocalista La Huaracinita que se presentó ataviada de cholita puneña y fue la atracción del espectáculo sin precedentes. Al respecto estoy preparando un Folleto especial para desarmarlos a los mafiosos supuestos fundadores de Brisas. Se editarán 5,000 ejemplares documentados y los invitaré a una polémica por radio y en TV sobre el particular.
Otro renglón feo que he leído en su revista es sobre la creación de la UNTA de Puno, donde se le trata de terrateniente al Ing. Enrique Torres Belón. El autor debe sufrir de amnesia o es que se disparado sin conocerlo ni tener pruebas irrefutables. En periodismo al escribir un artículo siempre he tenido cuidado de tener pruebas plenas para así llamar a las cosas y a los hechos por su nombre para no caer en ridículo. Al respecto pronto le enviaré artículos aclaratorios, otros se publicarán en el órgano eventual que dirijo El Rebelde.
Markamasi señor Ayala, no quiero herirlo ni espero se moleste; recíbalo como un brindis de un huancaneño rebelde y acérrimo antiaprista hasta los tuetanos. En este estado y frente a este gobierno, quiero pedirle un servicio. Como quiera que en el Tribunal Agrario de frente se cocinan los nombramientos para Jueces de Tierras, y todo depende del Presidente Dr. Manuel Arispe Bolaños, y el huaracino Dr. Torres Cuevas según me indican- aunque son 9 los vocales; le suplico en lo posible tenga a bien de recomendarme para nombramiento de Juez para Puno o Juliaca... Tengo deseos de colaborar en este ramo como hombre de derecho de línea política independiente, aunque vuestros amigos marxistas de ultraizquierda están copando casi todos los altos puestos públicos claves, disimuladamente. No niego, siempre he levantado la voz admirando al Amauta José Carlos Mariátegui y el socialismo que él quería hacer en el Perú, un socialismo suigeneris, a su manera con la realidad peruana. Allí soy un combatiente más por José Carlos.
Esperando de su altísima atención positiva respuesta, desde ya mucho agradeceré sus servicios.
Atentamente
César Antonio Ontiveros Luna

Otro testimonio muy importante es la nota que nos hizo llegar el Sr. Gustavo Ames Enríquez, acerca de como se escribía la historia de Brisas y las fuentes donde recurrir para conocerla:
En noviembre de 1993, escribí un artículo titulado «Apuntes para la historia por escribir de Brisas para la revista Aswan Kari» N° 4 vocero del Club Cultural Azángaro, el mismo que nunca hubiera sido escrito sino fuera por la infinitas conversaciones que teníamos con los amigos briseños sobre los tiempos idos y sumado a las fotografías que me hicieron llegar, estas circunstancias me obligaron a hurgar en los papeles amarillentos que tenía en mi poder, desde los años que acudíamos a Juan Castro 170 en Balconcillo, La Victoria.
Es pues, en base a esos documentos, que pude escribir la primera parte de la historia de Brisas de esa época.
Posteriormente, en marzo de 1994, se editó el N° 1 de la revista «Brisas» bajo la dirección de Adolfo Huirse Cairo en el mandato de 1993-1995 del Ing. Fermín Jiménez Murillo. En las páginas centrales se comenzó a escribir la historia de Brisas con tres versiones que coincidían plenamente: la de Angel Vargas Castellanos, la del Dr. Guillermo Zegarra Villar y la del suscrito.
El artículo fue acompañado por 10 fotografías de indudable calidad histórica pues reflejaba diferentes acontecimientos artísticos, almuerzos de confraternidad, paseos campestres, y lo que es más estimable aun: el Comité de Damas confeccionando el vestuario. La publicación de la revista «Brisas» conmocionó, sin duda alguna, en su aspecto evocativo y en buena hora ya que como consecuencia de ello, el Ing. Jiménez nombró una comisión con el fin de reunir toda documentación posible que permitiera ampliar los datos y hacer las precisiones pertinentes. Lamentablemente, por diversas razones, la comisión no pudo continuar el trabajo que se había trazado.
Sin embargo, para bien de Brisas el señor Juan Carpio Mostajo quien fuera presidente del Centro Musical Brisas del Titicaca por 1966, nos ha hecho llegar en gesto generoso que lo enaltece, algunos documentos valiosos que permiten hacer precisiones; una ficha de inscripción de socio impresa del Centro Musical Brisas del Titicaca». Entre paréntesis dice: Fundado el 18 de Diciembre de 1965 y como domicilio de nuestro inolvidable «Poli» Policarpo Miranda Mestas. Más abajo los datos del socio solicitante y antes del espacio para su firma, el lema «POR PUNO EN EL FOLKLORE Y EL ARTE». Una copia fotostática de un artículo escrito por el mismo Juan Carpio en «El Diario» del 07 de julio de 1988 sobre «Historia de las Luchas del Magisterio Peruano» en el que dice: El Sindicato alquiló en 1966, un local en Belén 1033 (Jr. Unión) el mismo que no solamente sirvió para reuniones de maestros, sino que fue cedido muy gentilmente y sin costo alguno al Centro Musical «Brisas del Titikaka» hasta que se realizaron las elecciones donde salió electa la Dra. Rosa Gutierrez Chávez, y por último copias fotostáticas de dos artículos publicados en «El Diario» con fechas 11 e octubre 1987 y 25 de octubre 1987 escritos por Ricardo Lenz Sánchez y Juan Carpio Mostajo, acera de la historia de Brisas del Titicaca.
Estos testimonios rebelan finalmente, cual es el origen, quienes son los «fundadores», cómo se organizó y finalmente cuándo se asume el actual nombre la Asociación Cultural Brisas del Titicaca, que por ser muy esclarecedores deben tomarse en cuenta para plantearse la siguiente interrogante.
¿Cuándo cambio de denominación?
Brisas del Titicaca se inicia con el nombre de Conjunto Musical. Con el tiempo el gran número de adherentes reclama la formalización y para hacerla se produce el primer cambio de razón social: a Centro Musical cuya actividad se incrementa, así como el número de socios que no eran músicos
Consultamos a quienes fueron protagonistas en esa época. Carlos Cano y Julio Monje dicen que el local de Juan Castro se inaugura el 28 de julio de 1968. Reconocen que el primero de los nombrados asumió la Presidencia del Centro Musical.
En la ficha de inscripción de socios, de color celeste, que obra en poder de la Asociación con el domicilio actual Wakulski 168, el socio inscrito con el número UNO tiene como fecha de ingreso el 12 de agosto del 67. Los siguientes cuatro tienen como fecha de inscripción el 26 de agosto de 1967. Algunos de los siguientes tiene como fecha el 28 de julio de 1968. En Aswan K’ari se ha publicado las primeras fichas de inscripción al Centro Musical Brisas del Titicaca. Estas tienen fecha 3 de octubre de 1966, pero están sin numeración.
Para la formalización institucional se requería aprobar el Estatuto. Se acordó encargar la redacción a don Juan Villalva Carpio al frente de una Comisión de Redacción. En sucesivas asambleas se logró aprobar hasta el Artículo 6°. Dicho artículo motivó una tensa discusión, porque consignaba la condición de los asociados. Se proponía que fueran: «estudiantes, trabajadores, campesinos.......». En esos días la situación política del país era muy crítica a causa de la lucha social que se desarrollaba y dicho texto, para los asambleístas, tenía mucha carga política, ajena a los verdaderos propósitos de los socios; situación que motivara la paralización del debate. El Centro Musical no logró su inscripción en los Registros Públicos.
Carlos Cano Pinazo en su calidad de Presidente del Centro Musical, se convoca a Asamblea General en la cual se le ratifica en el cargo y se elige una Junta Directiva. También se elige una Comisión de Redacción de Estatuto integrada por Salvador Guardia, Isaac Bustamante y José Morón. El proyecto de tener estatuto no se plasma en hechos concretos, aunque la redacción ya estuvo muy avanzada.
Es recién en el Jr. Juan Castro 170 en que se designa una nueva comisión de Estatutos integrada por Julio Monje Herrera y Antonio Landa quienes en breve plazo presentan el Proyecto que en una Asamblea General, a fines de 1968 es finalmente aprobado. Allí se consigna la razón social definitiva: Asociación Cultural Brisas del Titicaca (ACBT) y por fin, por medio de Escritura Pública, se logra la inscripción en los Registros Públicos. La Asociación se inscribe en el tomo 13, Fojas 119, Asiento 1 del libro de Asociaciones de los Registros Públicos de Lima, el 10 de setiembre de 1970. La Casa de la Cultura (hoy INC) y la Municipalidad de Lima la reconocen.
Era necesario que la institución fuera reconocida y cumpliera con las formalidades legales de las Personas Jurídicas de Derecho Privado: clubes, centros, etc. que deben constituirse como asociaciones civiles, conforme lo había dispuesto el Gobierno.
La ACBT tenía local alquilado a su servicio exclusivo. El número de socios se había incrementado, pues se sumaron a la labor institucional un gran número de puneños, porque encontraron mejor acogida y una sólida finalidad artística y de conservación de las tradiciones del Departamento de Puno.
Aquel conjunto musical experimentó un incremento en el número de sus socios como consecuencia de la inauguración de la sede social en el local de Juan Castro. Parece que el “nuevo local” funcionó como un factor de fuerza motivadora de la actividad institucional, pues, ya no sólo era una Estudiantina; pero era necesario cambiar la razón social, de Centro Musical a Asociación Cultural, para superar la crítica situación existente. Es en ese momento que Brisas del Titicaca pasa a una etapa trascendental de su desarrollo institucional, sin abandonar el espíritu inicial del cultivo de la música y la danza, y contando siempre con la presencia de los socios entusiastas de siempre, algunos de ellos permanecen hasta hoy. Claro que otros se retiraron por las pugnas de liderazgo o conducción o, porque íntimamente manifestaban que a Brisas habían llegado "los mistis".
Lo cierto es que Carlos Cano le impregnó un nuevo sello a la actividad social. Tenía la habilidad de convocar a sus amigos y conocidos, no necesariamente músicos, para que se incorporasen. Así lo hicieron muchas personas que realizaban actividades en otros locales como en el famoso Jardín Yolanda. Dejaron sus grupos musicales para incorporarse al de Brisas
Es necesario recurrir a lo escrito por don Carlos Cano en su libro acerca de la trayectoria de Brisas del Titicaca. Reconoce, muy modestamente, ser continuador de una tarea iniciada con anterioridad; no se declara fundador, como sí lo hacen otras personas. Esto dice Don Carlos.
"... En una Asamblea General convocada en 1968, se acordó por unanimidad adoptar la denominación de ASOCIACION CULTURAL BRISAS DEL TITICACA y aprobar su Estatuto. No hubo pues intención alguna de cambiar el nombre "Brisas del Titicaca" ni de autotitularnos fundadores. Somos continuadores de obras que otros puneños con anticipación a nosotros las empezaron, en especial aquellos que supieron traer a Lima los primeros aires musicales y bailes autóctonos del Altiplano..."

Diáfana afirmación de un preclaro dirigente, respecto al papel que le cupo desempeñar en la forja y plasmación del anhelo de contar con una institución popular.
Todo que claro acerca de los fundadores.
La clase media de todas las provincias de Puno encontró el espacio y la institución donde desplegar sus inquietudes y desarrollar sus actividades.
Todo tiempo pasado fue...
El tiempo pasado no siempre fue mejor. No sólo de cosas bellas se nutre una institución, sino también de las acciones inadecuadas, de los momentos ingratos, de las malas experiencias que constituyen enseñanzas en la medida que se asuma una sincera autocrítica y se rectifiquen los yerros. La asimilación de los errores permite encontrar el verdadero derrotero por el que debe encaminarse toda institución.
Felizmente, entre los puneños, que en Brisas estuvieron desde siempre y los que se han mantenido, en las buenas y en las malas, ha primado una filosofía, una forma de ser, una característica, una línea de conducta resumidas en lo que se ha llamado: “El Espíritu Briseño” calificando a Brisas del Titicaca como una institución de carácter popular. Quienes pertenecen a ella la consideran su segunda casa a la que pueden traer, con toda confianza, a toda su familia y compartir gratos momentos de esparcimiento, de tertulia, reuniones amenas plenas de cordialidad y respeto permanente con sus amigos. Lo más importante: los puneños de las diferentes provincias y distritos han encontrado grandes amigos que, tal vez, no los tuvieron en su lugar de origen. Con el tiempo, en el seno de la institución se han conjuncionado: azangarinos con huancaneños, ayavireños con pomateños, juleños con ilaveños, juliaqueños con sandinos, moheños con zepiteños y, en fin, una simbiosis que se ha ido logrando en el tiempo y en los diversos locales que tuvo la Institución.
Se forjaron compromisos de amistad y respeto, sellados en la fraternidad; disfrutando un plato de Chayro, con un par de aromáticas bebidas; o en una fiesta patronal, de las varias que se realizan en el local, sin temor de ser mal vistos por este gesto amical que se complementa con la alegría y seguridad de encontrar viejas amistades de antaño y de hogaño.
Aquí, el gran mérito de todos aquellos que impulsaron y alcanzaron su meta. Brisas del Titicaca revalorizó la constancia y persistencia de un grupo de puneños que difunden nuestras manifestaciones culturales en especial su música y su danza. Motivados por ese impulso se logró uno de los más recordados triunfos: ubicarse en el primer lugar en un Concurso Nacional del Huayño, realizado el 16 de junio de 1969 en el Coliseo del Puente del Ejercito y cuya clausura y entrega de premios fue en el Teatro Municipal.
Desde los años iniciales la institución contó con una Junta Directiva de numerosos cargos. Cada uno tenía tareas específicas que realizar; la mayoría las cumplían a cabalidad, los menos figuraban sólo en la nómina. La economía del Club se financiaba con lo mínimo indispensable. Se llevaba un Libro de Caja en el que se registraban los ingresos y egresos, fundamentalmente para controlar las cuotas sociales y los ingresos y egresos de algunas actividades sociales. La administración del Club estaba a cargo de los directivos que se relevaban por el sistema del Vocal de Turno, según la clásica forma de conducir una institución.
Sin ninguna duda fueron tiempos difíciles, heroicos en los que se “fajaban el hombro” quienes realmente amaban a su pueblo, a su música y les gustaba las danzas; pero, fundamentalmente, aspiraban a tener un club de carácter popular, en el que no hubiera discriminaciones por el color de piel ni por el estrato social ni por la categoría profesional ni por el apellido. Esta ha sido la base fundamental de sustento que ha perdurado en todos los tiempos y que ha contribuido para ser lo que hoy es Brisas del Titicaca y que ha dado forma y sustento al Espíritu Briseño y que significa no solo venir a las Peñas.
Pero no siempre todo tiempo pasado fue mejor. Los tiempos cambian. Brisas ha logrado éxitos así como ha sufrido muchos sinsabores. Cada equipo directivo que asumió la conducción institucional, lo hizo según sus propias políticas.
Para algunos el Club servía para reunirse con sus amigos y familiares; para otros era un lugar donde se podía escuchar música puneña en interpretación de una Estudiantina permanente; pues, había pocos lugares para poder escucharla. Los jóvenes se motivaban por practicar las danzas y se formaron varias grupos dando origen a diversas generaciones de danzarines. Unos se quedaron; otros, se fueron. No es exagerado afirmar que todos los conjuntos que practican danzas puneñas en Lima Tuvieron su alma mater en la ACBT.
La institución, como ente social, no ha permanecido ajena a lo que sucedía en la sociedad peruana. Las crisis económicas y sociales del país se reflejaron en su funcionamiento. Si se mantuvo estable fue debido a la constancia y tenacidad de sus dirigentes. Pero hubo quienes abandonaron la labor institucional cansados de entredichos y desacuerdos. En una asociación, siempre habrán diferencias de opinión en el manejo institucional. No faltaron quienes no supieron tomar las decisiones adecuadas y oportunas, porque no sólo con la emoción se logran las metas trazadas; hay que aportar: experiencia, formalidad, eficiencia en el trabajo e iniciativas acordes con el desarrollo de la sociedad son argumentos fundamentales para crear el desarrollo institucional.
Brisas del Titicaca ha pasado por severas crisis de toda índole. Se produjeron a veces como consecuencia de la falta de responsabilidad, de algunos dirigentes que no supieron tomar las decisiones oportunas y valientes. También hubieron otros que enmendaron errores y superaron los problemas.
En 1970, trasladarse del local de Juan Castro a otro, en el Parque de la Reserva, fue un reto que felizmente se superó con creces. La nueva sede era más amplia, más cómoda aunque de construcción antigua. Ya no era un solo gran salón, tenía otros ambientes. Este hecho motivó que el Presidente de entonces convocara a más puneños y a las instituciones provincianas para que contribuyeran con mobiliario. El Centro Social Azángaro contribuyó con una donación de muebles, razón por la que la Junta Directiva de entonces, presidida por Manuel Cortez Quiroga, acordó denominar: “Sala Azángaro” a uno de los ambientes amoblado por dicha institución.
Al cabo de dos años se produjo otro traslado; esta vez a un inmueble situado en el Parque Santa Cruz de Jesús María. La casa era más grande e independiente; tenía un patio posterior que se utilizaba como pista de baile. Sin embargo los dirigentes se dejaron vencer por la desidia y no supieron afrontar la crisis que sufría la sociedad peruana. No supieron ubicar a la asociación a la altura del problema de los tiempos y dejaron que el desgobierno los derrotara. Los fondos que manejaban y las cuentas que presentaban eran poco claros. Los hechos que se sucedían indispusieron a los asociados entre sí y con sus dirigentes; ante las situaciones dudosas o sin respuestas confiables, los socios dejaron de aportar su cuota mensual.
Los más asiduos concurrentes llegaban al local a jugar timba, a pasar un momento de solaz, también habían de aquellos que preocupados por el aspecto cultural, organizaban actos culturales y artísticos. Celebraban el Aniversario de la fundación de Puno. Los clubes provinciales festejaban sus fiesta patronales que motivaba la concurrencia de socios y simpatizantes. La música y la danza, como siempre, estuvieron en primera línea; los músicos y danzarines por su constancia y calidad fueron reconocidos como socios activos; pero conformaron un grupo sólido exclusivo y excluyente que imponían su criterio. Los desacuerdos con los dirigentes provocaron serios incidentes. El más grave desacuerdo provocó ser desahuciados del local de Santa Cruz, como consecuencia de la falta de pago de alquileres, del abandono del trabajo dirigencial, de la irresponsabilidad en el manejo administrativo. Crisis que puso al borde de la extinción a Brisas del Titicaca.
El manejo inadecuado, la falta de disciplina en la ejecución de las tareas encomendadas trajo como consecuencia un alejamiento casi total de los asociados por un lapso de alrededor de cuatro años. Las ausencias, la falta de comunicación y la falta de un lugar de reunión hicieron pensar, a más de uno, que Brisas había sido liquidada.
Cuando se trató de retomar la actividad institucional, convocando a los socios, no faltó una respuesta desalentadora: “¿Para qué voy a esa reunión? Brisas ha muerto”. Claro, sin local, ni alquilado ni prestado, sólo unos pocos briseños perseverantes se daban cita en un bar de la cuadra 8 del Jr. Arnaldo Márquez, tratando de dar un hálito de vida a la agonizante institución. Ese, en muchas ocasiones, fue lugar de remate de las fiestas en Santa Cruz. Otros, se fueron a difundir el folklore en el “Tambo Andino”, a motivar las primeros sones y experiencias de una peña. Y Otros, buscaron cobijo en el Aero Club gracias a la cortesía del señor Pinto, un yunguyeño de gran corazón; no acudían a la institución coterránea, porque las puertas les eran cerradas. En cambio, el Club Apurimac, el Club Cajamarca abrían sus puertas de par en par para recibirlos. Finalmente, para otros sólo quedaba lamentarse de los malos momentos que pasaba la querida Asociación.
Pese a ese sinsabor impregnado en los ánimos y la resignación de: “Así no mas ha de ser; se acabó Brisas”. Frase de pesimistas. Era imperativo retomar las tareas de reconstrucción de ese club de carácter popular que amaban los puneños. Pero debían conducirlo quienes realmente podían contribuir con su esfuerzo, sin menoscabo de sus intereses personales; porque no por la culpa de dirigentes que no supieron conducir la institución, debería desaparecer. Muchos se quedaron en el camino, nunca más volvieron ni pidieron su reincorporación formal; otros regresaron y continúan hasta hoy. Las ingratas experiencias pesaban demasiado.
La primera acción de reconstrucción comienza cuando se alquila un pequeño local en el Jr. Belgrano, en Pueblo Libre, casi un corralón; pero, al fin y al cabo un local donde poder reunirse; Allí, en una hora difícil, nuevamente Carlos Cano toma la conducción. Al poco tiempo surgieron dificultades con los vecinos y se produjo el desalojo: No hay mal que por bien no venga. Se consiguió, en alquiler, el actual local del Jr. Wakulski, donde definitivamente ha sentado sus bases sólidas y ha plantado firme sus pies la identidad puneña. Corría el año l985, en enero la Asamblea aprueba la modificación del Estatuto. Transcribimos la presentación:
“Los socios de la Asociación Cultural Brisas del Titicaca se propusieron en l982, reactivar la vida institucional, muy venida a menos. Lo lograron, razonablemente. Queda mucho por hacer. Mas en el transcurso de la tarea, la experiencia dejó en claro que la realidad y la acción habían rebasado a los estatutos; era menester modificarlos a riesgo de incumplirlos.
La Asamblea General eligió una Comisión, presidida por el Dr. Jaime Serruto Flores e integrada por los señores: Dr. Jorge Zamudio Rojas, CPC Rubén Ponce Alvarez, Tnte. Crnl. Julio Vela Benavides, señor Dino Arenas Lozada, para que redactara el nuevo proyecto de estatutos. El trabajo fue presentado a la Asamblea General Extraordinaria el 12 de enero de l985 la cual lo aprobó, introduciendo importantes normas que lo enriquecieron.
La Junta Directiva está convencida de que se trata de un ESTATUTO moderno, cuy estructura es novedosa y ágil; su contenido está ajustado al Código Civil de l984. La realidad no lo rebasará en mucho tiempo. Este es el documento que nos complace poner en manos de los asociados para su estudio y cumplimiento. Lima, enero de 1985. La Junta Directiva”
El Estatuto fue modificado en Asamblea General: En julio de 1991; cinco años después, el 11 de marzo de 1996, éste fue inscrito, por primera vez, en el asiento 11 de la ficha N°16698 del Registro de Personas Jurídicas de Lima con fecha 29 de junio de 1996. El 15 de junio de 1999 se aprueba una nueva modificación y se registra con el N° 03001816
No todo ha sido color de rosa, los primeros años fueron difíciles en un local tan grande y amplio, había que remozar todo, comenzar de nuevo. La acción requería cuantiosos fondos. Una de las más grandes ideas, de un grupo de socios, fue organizar una peña semanal, que con el tiempo resultó un efectivo medio para hacerse de recursos económicos y financiar la gestión institucional. Ahora, se disponía de liquidez para pagar el alquiler y los servicios en tanto que las cuotas sociales eran exiguas y que, con el afán de atraer a los socios, eran regularmente condonadas.
La Peña resultó un éxito gracias a la visión empresarial y experiencias de los dirigentes. Cada vez se acreditaba más y era muy concurrida. La Peña de Brisas, de ser sólo una débil competencia a otra que había en el Rímac se convirtió en la más próspera por su gran convocatoria: «Hay que cuidar la gallina de los huevos de oro» fue la consigna. Resultó una actividad importante que más de un dirigente le dio mayor prioridad a su manejo, distorsionando o desatendiendo las otras finalidades fundamentales de la institución.
La idea de integrar más asociados, especialmente en épocas pre electorales, era casi una devoción. El afán de ser directivo, de la cada vez más boyante institución, que manejaba recursos importantes como nunca en su historia, provocaba el deseo de dirigirla. No faltaron casos anecdóticos: En el padrón figuraban más de mil socios, muchos de ellos inscritos sólo para el proceso electoral de 1991, que no conocían el local. Se cuenta una anécdota, que quedará para la historia. Un candidato a Presidente pagó las cuotas sociales atrasadas, de un socio integrante del Comité Electoral (Rubén Chávez Aramayo); enterado del hecho, se molestó y por dignidad renunció a su cargo y, posteriormente, a la institución cuando el candidato pagador resultó elegido. Otras personas ingresaron sólo por el interés a los beneficios que podrían recibir en la peña y gozar de los fines de semana; mejor si se era amigo de un dirigente. No tenían ninguna emoción puneñista. Pero ofrecían todo por Brisas.
20 AÑOS DESPUES...
Antecedentes del Gran Cambio
(continua...)
 
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1969. En la actuación del Coliseo del Puente del Ejército, donde Brisas del Titicaca obtiene el primer premio enun concurso de danzas folklóricas.
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